Por qué los golpes en el dedo chiquito del pie duelen tanto

Todos alguna vez nos hemos golpeado el dedo meñique del pie (si no es así, eres afortunado). Por lo tanto, sabemos que duele casi como si el mundo fuera a acabarse en ese momento y el mueble u objeto con el que nos golpeamos nos odiara.

Nuestras manos y pies son el primer contacto físico con el mundo. Eso requiere que los dedos tengan una gran cantidad de terminaciones nerviosas capaces de detectar temperaturas, texturas o incluso la presión que generan nuestros zapatos. De esta forma, la información sensorial es enviada al sistema nervioso central para que podamos desenvolvernos con éxito en el entorno.

Sin embargo, cuando recibimos un golpe, este impulso nervioso es enviado por receptores de dolor llamados nociceptores, los cuales avisan al cerebro que un agente externo puede causar daño. Esto se traduce en una sensación de dolor. Instantáneamente, viene una molestia intensa y aguda, y enseguida, una segunda oleada de dolor que viaja más lento a través del cuerpo y que, a pesar de ser más leve, suele ser más duradero.


El dolor incluso está relacionado con la emoción del momento, así que el enojo y frustración por el golpe pueden aumentar su intensidad. Además, el cerebro da prioridad a la información de nuestros pies, por lo que sus dedos están llenos de nociceptores.

La anatomía del dedo meñique lo hace más vulnerable:
La anatomía y posición del dedo meñique tampoco juegan mucho a su favor cuando de dolor se trata. Para empezar, se encuentra en el extremo de la pierna, lo que representa el sistema de palanca más largo del cuerpo. Esto implica que puede haber mucha fuerza en un movimiento, y así como somos capaces de patear un balón a gran velocidad, también podemos darnos un golpe verdaderamente doloroso.

Nuestros dedos, pero particularmente el meñique, no tienen el tejido suficiente para absorber el impacto. No hay grasa o músculo que nos ayude a amortiguar el golpe. Hay una distancia muy mínima entre el hueso y la piel, así que un accidente de este tipo significa que la energía cinética generada por el movimiento se concentra solo en ese pequeño e inocente dedo.

El cuerpo evoluciona para estar pendiente del entorno

Otra explicación a este dolor tiene que ver con una perspectiva evolutiva. Así lo explicó el doctor Chris Geiser, profesor asociado y director del Programa de Entrenamiento Atlético de la Universidad de Marquette.

Antes de que se inventaran los automóviles o siquiera los zapatos, el hombre se veía obligado a caminar descalzo por terrenos adversos que podían causarle heridas, las cuales, si se infectaban, podían ocasionarle la muerte, sin importar lo pequeñas que fueran las lesiones. Por lo tanto, quienes tenían pies más sensibles tenían más posibilidades de percibir un posible peligro y evitarlo a tiempo, dándoles una ventaja evolutiva que fue transmitiéndose a las generaciones siguientes.

Así que, cada vez que te golpees el dedo meñique y sientas ganas de maldecir, piensa en lo que tuvieron que pasar nuestros antepasados para que hoy nuestro cuerpo funcione como lo hace, además de que ese dolor significa que nuestro sistema nervioso opera correctamente.
Cómo saber si una lesión es grave

Aunque duela como el infierno, la mayoría de las veces, el dolor desaparecerá luego de un rato. Sin embargo, hay algunos casos en los que un golpe puede causar una lesión más severa, por lo que hay que estar pendiente de la evolución de los síntomas.

Es posible que alguno de los huesos del pie se haya fracturado y deba ser revisado por un médico, por lo que hay que prestar atención a las siguientes señales:

  • Dolor que no cede y empeora después de unas horas
  • Hinchazón en el dedo afectado o en todo el pie
  • Cambios de coloración, aparición de moretones negros o azules
  • Problemas para mover el dedo
  • Dolor al caminar o estar de pie
  • Cambios en la forma del pie: el hueso parece estar fuera de su lugar

¿Tú también has sido víctima de un golpe en el dedo meñique del pie? ¿Con qué otro dolor lo compararías?


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